Juan empezó a remar para reconquistar a Valen y le propuso una escapada para poder estar a solas. Mientras tanto, su amiga María Pía busca un departamento para alquilar juntas y se toma algunas atribuciones que le encienden las alarmas a Valentina.
María Pía me mandó un whatsapp: “Hay 2 deptos para ver”. Ella asumió por su cuenta la búsqueda de un departamento para alquilar juntas después de que rechazara los dos que había encontrado yo. “Esa zona es un horror”, me dijo porque uno quedaba en Balvanera y el otro en Almagro. “¡Pero yo vivo en Balvanera y me encanta!”, le respondí. Hay una realidad: es más fácil pagar un alquiler en esos barrios que en Recoleta o en Palermo, que es donde María Pía quiere que nos mudemos. Yo sabía que Balvanera no le gustaba porque la primera vez que pasó a buscarme por la casa de mis viejos, me dijo que yo vivía “en la loma del traste”. Ese día me reí porque la verdad es que ella, cuya familia tiene una casa en Nordelta, es la que vive lejos de todo. Pero tampoco es cuestión de pelear. Es mi amiga y la quiero. Y, además, ahora va a ser mi roommate.
Nos conocimos en la facultad, estudiando Comunicación. La misma carrera pero dos objetivos diferentes. El mío, ser periodista y vivir la épica de las redacciones, las investigaciones y los cierres. El de ella, tener su propia agencia de prensa, trabajar con marcas internacionales y no depender de la autorización de un jefe para irse de vacaciones dos o tres veces al año. Somos muy distintas y tal vez por eso nos divertimos tanto juntas. Un día me dijo que quería ser “mi asesora de imagen”: abrió mi placard y empezó a amontonar ropa sobre la cama. “Esto no, esto no, esto no”, decía mientras las camisas y los pantalones volaban por el aire. Por suerte, la mitad de las cosas que descartó eran de Natalia, mi hermana, ¡si no me dejaba desnuda!
De lo que nunca hablamos es de lo que ella realmente piensa de Juampi. Le cae bien, pero estoy segura de que no cree que sea el hombre para mí. Juan tampoco entiende mi amistad con María Pía, así que digamos que tengo la famosa “grieta” en mi propio círculo íntimo, ja.
ENTRE DOS FUEGOS
Acordé con mi amiga que veríamos los departamentos sábado y domingo, y justo a Juampi se le ocurrió que nos fuéramos solos por el fin de semana a Rosario. Si él ya estaba sensible por lo de mi mudanza con María Pía, no podía decirle que no a la escapada romántica que me proponía. Ella entendió que no podría acompañarla y me dijo que me mandaría fotos de los deptos por Whatsapp para que los viera como si estuviera ahí.
El viernes fui a trabajar con el bolso para salir desde la agencia rumbo a Retiro, para tomar el micro con Juan. La idea era pasar las noches del viernes y el sábado allá, así podíamos aprovechar mejor el tiempo. Caminamos mucho, comimos rico al lado del río y, de pronto, me llegó un mensaje de María Pía con cinco fotos de un departamento. “¿Te gusta?”, me preguntó. Lo poco que se veía era bastante lindo y le respondí justamente eso. Contestó: “Genial que te guste, Valen, ¡porque ya lo reservé!”. Juampi vio mi cara, transfigurada por la sorpresa y algo de enojo, y se puso como loco cuando le conté lo que me acababa de enterar por Whatsapp: “Esta mina es una desubicada. No puede reservar un departamento para las dos sin que lo veas. ¿Te das cuenta lo que va a ser tu vida con ella?”. Se me hizo un nudo en la garganta y le escribí a María Pía: “Me hubiera gustado verlo en persona antes de que tomaras esa decisión”. Ella reaccionó con su frescura habitual: “No problem. Si no te gusta, pedimos que nos devuelvan la plata”.
Increíble cómo cambian las cosas de un día para otro: mi relación con Juan mejoró un 100%, pero ahora la que me hace sufrir es mi amiga. ¿Cuándo voy a tener un poco de paz?
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