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lunes, 29 de mayo de 2017

Capítulo 20


Se pudrió todo: Juampi no retrocede ni un milímetro en su actitud y Valen no quiere poner distancia, pero…


Habían pasado dos días desde mi discusión con Juampi. Al principio no quería hablar con él y en mi cabeza manejé alternativas para evitarlo. Luego, cuando las horas avanzaban y no recibía de él ni siquiera un whatsapp, empecé a preocuparme. ¿Quién le pedía perdón al otro?
¿Debía llamarlo yo? ¿Para discutir o para reconciliarnos? ¿Realmente quería reconciliarme? 

NO SOS VOS NI SOY YO. 
SOMOS LOS DOS
La última pregunta era la más fácil de responder: sí quería estar bien con mi novio, pero… Había un “pero”, claro. Lo último que vi de Juampi fue desinterés por mis sentimientos ante el embarazo de mi hermana, agresividad hacia mi amiga, malos modos que no parecían propios de él. Obvio que todo eso me apartaba de mi novio porque era parte de un lado B totalmente desconocido para mí. Sin embargo, hacía casi siete años que estábamos juntos y no íbamos a tirar la pareja al tacho por la discusión de una noche.
Me llamó él. Intercambiamos un par de “hola” y luego Juampi me preguntó lo peor: “¿Ya se te pasó?”. 
A ver, repasemos qué podría significar ese ¿Ya se te pasó?”: que la noche en que discutimos me volví loca, que actué mal sin ningún motivo, que estaba histérica, que toda la culpa de nuestra pelea era mía, en definitiva. Yo esperaba que mi novio hubiera recapacitado, pero él tiró más leña al fuego con esa pregunta.  
Quedé muda. Preferí callar para no decir algo de lo que pudiera arrepentirme. Entonces, él siguió: “Reaccionaste mal por una pavada, Valentina, y ni siquiera te tomaste la molestia de llamarme para disculparte”.

HOLA, EXTRAÑO
What? Esto sí que no me lo esperaba. Mi boca se puso en movimiento sola, como si le hubiera declarado la independencia a mi cerebro. Tal vez era mi corazón el que estaba dominando las palabras y fue como si yo me enterara de lo que estaba hablando al mismo tiempo que Juampi. Dije: “Mejor tomémonos un tiempo. Necesito saber qué me pasa realmente con esta relación”. 
“Okay”, respondió él con un tono seco. “Si es lo que querés, Valentina, separémonos por un tiempo”.
“Valentina” no es lo mismo que “Valen”. Siempre fui “Valen” para él. Decirme “Valentina” fue marcar una distancia, pero no lo culpo: yo había propuesto el impasse.
“Creo que las cosas no están bien y que tenemos que pensar en lo que pasó y en por qué pasó, Juampi”. En esa frase sí participó mi cerebro, que volvía a trabajar en conjunto con mi corazón. Yo sentía y pensaba realmente que si ese era el nuevo Juan Pablo, no era la persona con la que yo quería estar, que para mí era Juampi, el centrado, el amoroso, el chico que aman sus jefes y mis padres. ¿Y que amo yo también? 
“Vayamos viendo”, dijo él. Y cortó la llamada. 

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